Así de chulas estaban las montañas nevadas esta semana pasada en los alrededores de Pas de la Casa, un pueblo de Andorra justo en la frontera con Francia.
¡Cómo nos gusta ver nieve a los que somos del sur!
NECESITO del mar porque me enseña: no sé si aprendo música o conciencia: no sé si es ola sola o ser profundo o sólo ronca voz o deslumbrante suposición de peces y navíos.
Bonita vista de este castillo algo atípica, ya que en esta ocasión nos encontramos por encima de él. La vista habitual suele ser desde la carretera del Valle, donde se ve desde abajo.
La de historias que podrían contar si hablaran esas piedras.
El valle del río Segura desde la subida al Pico Bermejo.
Al fondo,en el centro, la sierra de Columbares, y un poco más a la derecha, la Cresta del Gallo. En el valle, una capa de niebla o, como se dice en la huerta de Murcia, de boria.
Y cada granico de los que constituyen el soro es un esporangio.
Y lo mejor es que la palabra "soro" la recordaba del colegio, y, aunque llevaba años sin usarla, me vino automáticamente a la cabeza cuando vi la planta.
¿Cuántos conocimientos en estado latente tendremos por ahí dentro?